¿Por qué la proactividad es el súper poder que puedes y debes desarrollar?

A veces esperamos a que las soluciones lleguen por sí solas o a que las plantee y desarrolle otro. Entonces es muy fácil terminar pensando en que no podemos hacer nada frente a lo que sucede.

En una organización es fundamental entender lo que es un comportamiento proactivo y diferenciarlo de aquellos que nos son más cotidianos.

De hecho, no ser proactivo es, de alguna forma, menospreciar el poder que tenemos para crear mejores futuros o para atenuar los efectos de aquello que no consideremos tan bueno.

¿Qué es la proactividad y lo que puede hacer por ti?

Esta palabra aún no está en el diccionario de la RAE, así que nos guiaremos por la definición que nos da Wikipedia:

En el comportamiento organizacional y la psicología industrial / organizacional , la proactividad o el comportamiento proactivo de los individuos se refiere al comportamiento anticipatorio, orientado al cambio y autoiniciado en situaciones. El comportamiento proactivo implica actuar antes de una situación futura, en lugar de sólo reaccionar. Significa tomar el control y hacer que las cosas sucedan en lugar de simplemente ajustarse a una situación o esperar a que suceda algo. Los empleados proactivos generalmente no necesitan que se les pida que actúen, ni requieren instrucciones detalladas.

Dicho esto, es fácil ver que una actitud proactiva logra tres elementos fundamentales:

  1. Detecta y evita problemas
  2. Observa el panorama e identifica las oportunidades
  3. Genera un mejor futuro para sí mismo y para los demás

Ser proactivo o proactiva es poner en uso nuestra capacidad innata de estrategas, de planificadores y hacedores protagónicos de que las cosas que queremos sucedan.

La proactividad rompe con las rutinas que nos aportan poco y nos abren al desarrollo. Por decirlo de alguna forma, rompe con elstatus quoque nos mantiene cómodos en caminos donde hay poco desarrollo.

La proactividad te hace un empleado muy atractivo para las organizaciones

En un estudio realizado en 2009, Grant y un grupo de colaboradores se fijaron como meta medir cuál era el impacto de las conductas proactivas en la forma en que los supervisores evaluaban a sus empleados.

Por lo general, lo que un supervisor mide, lo hace no solo a través de evaluaciones estandarizadas de desempeño, sino que también se deja guiar por factores emocionales que se activan luego de ver el comportamiento y el lenguaje de un colaborador.

Para efectos del estudio, se evaluaron 4 conductas específicas: asertividad, persuasión,  iniciativa y habilidad para cooperar, incluso antes de que les fuera solicitado.

Los resultados del estudio señalan que aquellos trabajadores con mejores valores en estos cuatro aspectos, son evaluados de mejor forma por sus supervisores, quienes incluso restan importancia a fallas menores puntuales acerca de su currículo o desempeño.

Algunas personas pudieran llegar a pensar que la proactividad es algo que solo algunos afortunados pueden lograr. Eso tal vez influya en la apreciación que tienen sus líderes acerca de ellos.

Esa manera de verse a sí mismos termina entonces por ser una limitante de desempeño.

Hay creencias de fondo que guían las actitudes no proactivas. Por ejemplo, el propio juicio de que lo que alguien hace no es suficientemente bueno o relevante para que otros lo tomen en cuenta.

Incluso para que él o ella misma considere como valedera su opinión.

La proactividad pasa primero por un proceso de revisión personalen que una persona revisa cuáles son sus capacidades y hace una valoración distinta de ellas.

De este modo, ser proactivo o no, es algo que se logra con una calidad de pensamiento diferente y, por supuesto, con esfuerzo.

 

Beneficios personales de la proactividad en el trabajo

Para la mayoría de personas, ser proactivo tiene relación directa con el éxito laboral y profesional, incluyendo aspectos como la satisfacción personal, un mejor salario y un camino sólido a mejores puestos.

Tienen razón, pero la proactividad también predice de mejor forma quiénes serán los próximos líderes de las empresas y organizaciones.

Mostrarte propositivo y resolutivo hará que comiences a construir una fuerte estructura en la que, tarde o temprano, te afianzarás para liderar un grupo de personas.

También puedes sentir menos estrés laboral porque no permanecerás inmóvil frente a las cosas que no anden bien en tu trabajo.

Imagina que los balances del último semestre no son los que una empresa debería obtener para poder funcionar y crecer.

Entonces uno de tus compañeros se queja porque los más altos cargos no hacen bien su trabajo, porque no están suficientemente preparados, porque todo va mal y porque se quedará sin empleo.

Otro escenario es en el que apareces tú con una actitud proactiva, manifestando que las cosas no van bien, pero también haciendo propuestas para que las cosas mejoren, participando activamente de las transformaciones.

El resultado a nivel emocional es muy distinto. El primer caso se quedará preso de sus insatisfacciones.

El segundo, tú en este caso, habrás dado un paso al frente para generar un mejor futuro y habrás ejercido ese poder con el que cuentas para crear un mayor bienestar, tanto para ti, como para tu entorno.

Ser proactivo es trabajar para cambiar las circunstancias, aun cuando no puedas incidir de manera directa sobre ellas.

Ser proactivo también conlleva riesgos

Nada es gratis. Ejercer ese poder al que llamamos proactividad puede generar resultados no deseables.

Tal vez por impericia, porque la ejecución de tus propuestas tenga costes muy elevados o porque haya personas que se sientan ofendidas por tu forma de accionar.

Hay maneras de actuar que requieren estrategia y pensamiento reflexivo. Un consejo que suele funcionar en este caso consiste en hacer un ejercicio de imaginación.

Posiciónate desde una vista elevada a una situación determinada, como si fueras en un helicóptero a baja altura.

Evalúa quiénes son las personas que te rodean y piensa en cuáles son las indicadas para conversar alguna propuesta que tengas, cuáles obstáculos pudieras conseguirte y con qué recursos cuentas.

Es probable que te surjan dudas acerca de tu actitud y hagas cálculos pesimistas sobre lo que pudiera pasar. Es normal. En el futuro reina la incertidumbre.

Pero piensa en aquellas personas que gracias a ejercer su proactividad han logrado cambios significativos, no solo en su organización, sino en el mundo.

Tentador, ¿no?

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