Conoce los Secretos de Productividad de Steve Jobs

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De Steve Jobs se puede decir que fue uno de los pioneros de la revolución digital, creador de los smartphones y fundador del gigante Apple. Si llegó a formar tal imperio se debe a su ingenio, su afán de innovación y capacidad de liderazgo. Pero, hay algo muy interesante en todo esto, sin duda: los secretos de productividad de Steve Jobs.

Las enseñanzas de éxito de Steve Jobs han servido a miles de personas en todo el mundo para mejorar su rendimiento. Hoy te compartiré algunos tips que aplicaba para organizar sus jornadas. Puedes inspirarte en ellos para obtener mejores resultados en tu día a día o mostrárselos a tu equipo de trabajo.

Buscar lo simple

Apple es sinónimo de simplicidad y minimalismo. Se ha llegado a este sinónimo porque es un mantra que se ha repetido en la compañía durante años y años. Todos sus productos buscan ofrecer un uso simple y evitar adornos e ítems innecesarios, ir a la esencia. Esto es parte de la filosofía que Steve Jobs instauró en la empresa.

Decir no a muchas cosas

No, no y no. Eso era todo lo que los desarrolladores, diseñadores e ingenieros de Apple escuchaban de Steve Jobs a la hora de crear nuevos productos o aportar características irrelevantes a los ya existentes. Relacionado con la simplicidad, Steve Jobs se aseguraba siempre de rechazar las ideas que no fuesen lo suficientemente buenas, que no fuesen perfectas.

Por ejemplo, con la presentación del iPod original, Steve Jobs explicó que era tan importante tanto lo que habían hecho como lo que no. Dijo que estaba tan orgulloso de las cosas que habían añadido al producto como de las cosas que decidieron no añadir. Según comentó, la innovación está en decir, no mil cosas.

Delegar tareas correctamente

Si queremos aplicar la regla anterior de decir no a muchas cosas en la vida, inevitablemente hay que delegar algunas de ellas, es así como uno puede centrarse en lo importante (otra regla que veremos más adelante). Steve Jobs hizo esto en Apple durante los años en los que estuvo al mando. Cada equipo de trabajo tenía un responsable directo que tenía claro cuál era su tarea y sobre todo que era el máximo responsable de ello. De este modo, Steve Jobs se quitaba un peso de encima distribuyendo responsabilidades entre sus trabajadores, así mismo, estos distribuían responsabilidades más pequeñas a otros subordinados.

La idea de todo esto es sobre todo saber delegar correctamente. Tanto las tareas importantes como las no tan importantes hay que ofrecérselas a las personas indicadas. Para ello hay que conocer bien a quién le estamos delegando una tarea y de qué es capaz esa persona. La tarea se debe delegar de forma clara, con instrucciones simples y explicando cuáles son los resultados que se esperan, así como las expectativas. También puede ser interesante pedir reportes continuos de cómo está siendo el proceso si es un proyecto más grande y que dura un periodo de tiempo considerable.

Centrarse en lo que importa

Volvemos a la idea de la simplicidad, en esta ocasión con una anécdota. Cuando Steve Jobs volvió a Apple en 1997 lo hizo con la idea de sacar a la empresa a flote de nuevo. La empresa estaba por los suelos y las ventas no paraban de bajar. ¿Por qué? Porque había decenas de productos y versiones de estos sin ser productos pulidos y bien pensados. Lo que hizo Steve Jobs fue cortar de raíz el problema, eliminó el 70% de los productos que estaba fabricando Apple y se centraron exclusivamente en cuatro productos.

Vemos aquí cómo hace efecto la regla de “menos es más”. Hay que priorizar lo que de verdad nos interesa y aporta el valor real. Para ser más productivos hay que priorizar en qué tareas nos vamos a centrar y dedicarles el máximo esfuerzo a esas sin distraernos con nimiedades.

Pensar diferente

El eslogan de Apple durante mucho tiempo, think different. ¿Qué más se puede aportar a esto que no se sepa?. Aquellos que piensan diferente son los que cambian el mundo, decía un popular anuncio de Apple. Esta filosofía la hemos visto en Apple durante el mandato de Steve Jobs en Apple y también tras él. A la hora de crear productos, a la hora de actuar, a la hora de vivir. Vemos a Apple como empresa y sus productos hoy en día y se nota, son diferentes.

Extrapolando esto a nuestro entorno, pensar diferente es algo que en realidad ya hemos hecho, lo hacíamos de pequeños. Es una habilidad que vamos perdiendo con el paso de los años porque nos vamos moldeando al entorno en el que nos encontramos. “Pensar fuera de la caja” se le suele llamar a esto, ver las cosas desde otra perspectiva poniendo un poco de esfuerzo. Si salimos de la zona de confort en la que nos encontramos y dejamos libre nuestra imaginación, podemos tener ideas mucho más productivas.

Finalmente, lo que siempre se nos ha dicho y que tan difícil es de conseguir: dedicarnos a lo que amamos, seguir nuestras pasiones. ¿Qué le apasionaba a Steve Jobs? ¿Los ordenadores? Para nada. Lo que realmente le apasionaba era crear cosas, buscar la interacción entre tecnología y arte para cambiar la forma en la que las personas interactúan entre sí.

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