Conducta prosocial ¿Como desarrollarla?

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¿Qué es ser prosocial?

La conducta prosocial es el conjunto de conductas, comportamientos y actitudes que están dirigidas a proteger o aumentar el bienestar en otros, al mismo tiempo que aumentamos el bienestar en nosotros mismos. Es motivarnos a compartir, a entender al otro, a ser empáticos, a ser proactivos ante los demás, inclusive, hacia el medio ambiente.

Decidir ayudar nos conecta con otros, activa la empatía, fortalece la solidaridad, promueve la tolerancia, fomenta la cooperación, propicia un sentido colectivo, maximiza la confianza y nos hace ser más asertivos. Y sobre todo, nos abre los ojos para darnos cuenta que vivimos en una realidad interdependiente.

Y aquí es donde se da la magia: cuando añadimos el SER prosocial con el QUERER conectar con otros. Ayudar a través de pequeñas o grandes acciones de manera positiva y voluntaria a otras personas, al medio ambiente, creando redes que generen impactos positivos, al mismo tiempo nos puede hacer mejores personas impulsando así, llegar a una mejor versión de nosotros mismos.

Nuestros actos tienen un impacto en los demás y los actos de otros impactan en nuestro día a día, independientemente de dónde vivamos. Coexistir implica, directamente, darle sentido a la conexión con otras personas.

Y sus beneficios no solo alcanzan a las personas como sociedad y comunidades. El sentido colectivo contribuye al éxito sostenible de las organizaciones. Otro estudio lo corrobora al mencionar que las empresas (no solo de países desarrollados sino en también en naciones en vías de desarrollo) mejoran sus resultados a partir de estrategias de Responsabilidad Social. Pero de este tema, hablaremos en otro encuentro que tengamos.

¿Cómo es ser prosocial? ¿Puede la empresa para la que trabajo ser prosocial?

La mejor de las noticias es que es posible aterrizar estas ideas y promoverlas desde las organizaciones, desde nuestros equipos de trabajo, desde nuestras familias.

Cada vez existen más tomadores de decisiones comprometidos y conscientes de ello. Una encuesta global conducida por Forbes Insights y Deloitte cuyos resultados fueron publicados en 2019 señala que líderes alrededor del mundo (el 93% de los encuestados) creen firmemente que las empresas son algo más que simples empleadores; son verdaderos guardianes de la sociedad.

Dentro y fuera de la organización, todo es posible. Acá algunas iniciativas que pueden hacer realidad, desde la organización, que impulsemos culturas prosociales:

A lo interno:
  • Impulsando prácticas culturales de impacto social y ambiental, incentivándolas y reconociéndolas, tanto en lo personal como por equipos de trabajo.
  • Promoviendo conductas, comportamientos y actitudes enfocadas en transformar las vidas de otros a través de acciones con propósito.
  • Formando equipos que tengan un objetivo en común y, de manera solidaria, generen impactos positivos en la comunidad.
  • Fomentando que nuestros colaboradores transfieran las prácticas, conductas y comportamientos a su entorno familiar y comunitario.
A lo externo:
  • Promoviendo y comunicando políticas, acciones sociales y altruistas, en inversionistas, proveedores y aliados, es decir, en nuestra red de valor.
  • Y, ¿por qué no? Integrando a clientes y/o consumidores a programas e iniciativas que conecten con tu misión y valores organizacionales.

Así, hacemos que el caos se convierta en actos conscientes, voluntarios y motivantes.

factores que facilitan la conducta pro social

Entre los factores que la facilitan están la empatía y las emociones positivas. Por lo mismo, se le vincula estrechamente a la psicología positiva.  Ahora bien, una persona pro-social es más empática que simpática, pues para generar este tipo de conducta necesita “colocarse en los zapatos de la otra persona”, más que sólo sentir una “inclinación afectiva, espontánea y mutua”.

En este sentido, lo que más llama la atención,  es la relación entre la auto-eficacia, la empatía y la conducta pro-social.  Algunas investigaciones señalan que las personas que tienen expectativas de auto-eficacia, favorecen sus relaciones sociales; manifestando conductas de empatía y de colaboración, todo lo cual, además modera las conductas de agresividad, algo que, sin duda, se valora en los ambientes de trabajo.

La conducta pro-social en ocasiones aparece en situaciones de emergencia y se ignora, muchas veces, en situaciones cotidianas, tendiendo a darse en situaciones más espontáneas que planificadas.

Es decir, las creencias que una persona tiene, juegan un rol esencial en sus motivaciones. Si la persona confía en su capacidad para realizar las actividades que emprende, esto influye en cómo se siente, piensa y actúa, y en su grado de optimismo o pesimismo e incluso, en los cursos de acción que ellas eligen para lograr las metas que se plantean.

La conducta pro-social, siempre es bienvenida, les invito a generarla y verán la diferencia.

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