Agile Change: La Clave Para la Gestión del Cambio

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Si hay algo que hemos aprendido en el transcurso de estos dos años es que la clave para la gestión del cambio es la agilidad. Las organizaciones actualmente deben tener la capacidad de ajustarse y cambiar en un instante cuando se trata de gestión de adaptación y cambios. Aquí es en donde aparece un enfoque innovador y ligero para la gestión de cambio; llamado gestión de cambio ágil.

Estudios recientes otorgan evidencia que la gestión del cambio es la segunda prioridad para las áreas de Recursos Humanos durante el 2021, dado que las formas de trabajo centradas durante años en la eficiencia han dejado a muchas organizaciones con estructuras rígidas, flujos de trabajo, diseño de funciones y redes que no satisfacen las necesidades actuales o no se adaptan a las condiciones cambiantes.

Debido a que los marcos de trabajo ágiles surgen en contextos complejos y de incertidumbre, con foco en una adaptación rápida y efectiva, aplicarlos a los procesos de evolución cultural nos permitirá responder de manera más eficaz, innovadora y oportuna a los retos que hoy enfrentamos.

¿Por qué es necesario aprende sobre la gestión ágil del cambio?

Es importante reconocer que aplicar el modelo de cambio Ágil ofrece la posibilidad de optimizar tiempos y recursos; generando impactos de forma gradual; poniendo en todo momento a las personas en el centro. Para entenderlo mejor veamos las diferencias.

Un enfoque tradicional está basado en un plan, diseñado para ejecutarse y cerrarse una vez se hayan llevado a cabo las actividades definidas.  Este plan es creado por el equipo designado para la transformación y en general no es adaptable, pues prima el sentido de urgencia en su cumplimiento.

Por su parte, el modelo de gestión ágil del cambio está basado en la retroalimentación constante. La estrategia de cambio es creada por la fusión de varios equipos de trabajo. Su foco está en las personas y la planificación es continua y adaptable según se va ejecutando, pues este enfoque está guiado por una causa y un propósito.

Tener claridad sobre asuntos como el tamaño, la duración y la complejidad del proyecto nos permitirá determinar el modelo más adecuado a utilizar. Es así como un proyecto con un alcance, tiempo y presupuesto fijos, más pequeños, bien definidos y simples pueden funcionar si los gestionamos con un modelo tradicional. Proyectos  grandes, con mayores posibilidades de que sus requisitos se modifiquen, indefinidos, complejos y que involucran directamente al cliente, son más sensibles a una implementación bajo el modelo Agile.

Entrando al mundo de la agilidad

Para entrar en este mundo es importante tener claro que no es suficiente con empezar a implementar actividades de algunos marcos de trabajo, la clave radica en ser ágiles antes que actuar de forma ágil.

Para iniciar este viaje es importante trabajar sobre la mentalidad, los principios y valores de las personas, lo cual impactará y fortalecerá la cultura de la organización. Esto significa transformar lo que hacemos, cómo la hacemos, pero más importante; cómo pensamos acerca de lo que hacemos.

Las culturas ágiles promueven una forma de pensar basada en:

  • Adaptabilidad y flexibilidad
  • Mentalidad de crecimiento, marcada por el deseo de aprender de manera constante
  • Experimentación
  • Resiliencia
  • Curiosidad
  • Colaboración
  • Empoderamiento
  • Vulnerabilidad

Así mismo, impulsan comportamientos que permitan vivir principios y valores como: la Cocreación y el foco en las personas que esto se ha vuelto uno de los principales principios para las nuevas generaciones. El aprendizaje y mejora continua junto con la confianza son como la base para poder tener una estrategia ágil; sin olvidar la retroalimentación que va a fomentar la transparencia que formara una mejor adaptación. Una vez logremos sintonizar a nuestros equipos con esta forma de pensar y actuar, podremos empezar a materializar transformaciones de forma ágil.

Claves para hacer realidad una Gestión Ágil del Cambio

  • Los colaboradores deben estar involucrados y sentir que cocrean, lo cual los llevará a comprometerse más, pero de una forma más genuina.
  • Los recursos deben estar listos para atender las necesidades y el impacto en los colaboradores.
  • Es necesario comunicar con precisión y con una mayor frecuencia en alineación con el proceso ágil, evitando sobrecargar.
  • Para manejar posibles resistencias se hace fundamental una mayor comunicación con énfasis en el “por qué” y la visión del cambio. Actuar de manera proactiva y manteniendo un acompañamiento cercano y visible.
  • Los gerentes deben estar habilitados y contar con herramientas ágiles de comunicación y manejo de resistencias, así como actuar como los principales agentes de cambio.
  • La Formación debe ser enfocada, concisa y entregada con mayor frecuencia, orientada al desarrollo de nuevas habilidades.
  • Se requiere un refuerzo temprano y frecuente, siguiendo un enfoque iterativo, con énfasis en los objetivos y el progreso.
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